Solsticio de invierno

Hoy viernes, a la 1:22 hora oficial peninsular, ha empezado el invierno astronómico en el hemisferio norte. Esta estación, la más corta del año desde hace algunos siglos, durará 88 días, 23 horas y 45 minutos. La primavera se iniciará el día 21 de marzo de 2007.
El inicio de las estaciones viene dado por aquellos instantes en que la Tierra se encuentra en unas determinadas posiciones en su órbita alrededor del Sol. En el caso del invierno, su inicio se da el día en que el Sol alcanza una menor altura aparente sobre el horizonte al mediodía verdadero. Ello corresponde al día de menor duración del año. A la circunstancia de que el Sol del mediodía deje de bajar y en los días siguientes empiece a subir se la denomina solsticio de invierno.

Se podría pensar que el día más corto del año será también el día en que el Sol salga más tarde y se ponga más pronto; pero no es así: esto es debido a que la órbita de la Tierra alrededor del Sol no es circular sino elíptica y a que el eje de la Tierra está inclinado en una dirección que nada tiene que ver con el eje de dicha elipse. El día en que el Sol se puso más pronto fue el pasado 8 de diciembre, mientras que el día en que el Sol saldrá más tarde será el 5 de enero del año próximo.

Por estas fechas se da también el máximo acercamiento anual (perihelio) entre la Tierra y el Sol. En esta ocasión, el máximo acercamiento se dará el próximo día 3 de enero, siendo la distancia de algo más de 147 millones de kilómetros, unos 5 millones de kilómetros menos que a principios de verano.

Ese mismo día, según datos del Observatorio Astronómico Nacional, se registrará la primera luna llena del invierno, que se repetirá los días 2 de febrero y 4 de marzo. A lo largo del invierno también se producirá un eclipse de Sol, el 19 de marzo, que será parcial y visible en la mitad oriental de Asia y en Alaska, y un eclipse total de Luna, el 3 y 4 de marzo, visible en España, con un máximo a las 0:21, hora peninsular.

A nivel meteorológico, empieza la época durante la cual se registran las temperaturas más bajas del año. En el Mediterráneo occidental, ésta no es una de las estaciones más lluviosas, aunque siempre hay excepciones. Durante los meses de enero y febrero, las altas presiones suelen situarse sobre la mitad meridional del continente europeo, bloqueando el paso de borrascas hacia el Mediterráneo y desviándolas hacia latitudes más altas. El aire frío y estancado en las llanuras del interior de la península provoca la aparición de nieblas, que en muchas jornadas son heladoras. Las habituales irrupciones de aire frío polar o siberiano dependerán del posicionamiento de los grandes centros de acción. Junto con el frío, la nieve también suele ser la protagonista, normalmente en las montañas, pero cuando las condiciones son favorables, también se presenta en cotas bajas, donde no es tan frecuente que nieve. Además de permitir la práctica de los denominados deportes de invierno, toda la nieve que caiga durante el invierno servirá de reserva de agua, para los bosques y los embalses, de cara a los meses de verano, los menos lluviosos del año.

Elaboración propia, con datos astronómicos facilitados por el Observatorio Astronómico Nacional (IGN, Fomento).

Imagen procedente de Webshots.

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